Tres sillas azules frente a mi. El reflejo de una pálida luz blanca en las ventanas y el sonido del tren atravesando paisajes planos. No hay nadie más en este tren. Música, una banda sonora acompaña esta secuencia de imágenes rapidísimas. ¿Es esta la narración de una historia imaginada ? - No.No lo es- Aquí estoy yo y estas sillas y esta música y este vagón desajustado y estos paisajes.
Es tarde , todos afuera durmen . Mientras tanto yo riñendo con esta memoria premiosa que da brincos entre una tarde soleada mirando a los universitarios en la calle sexta y su piel tibia invadida aún por las huellas torpes de un pasado que se deshace, o que nunca fué. De allá para acá y de acá para allá. De este espacio iluminado por una luz amarilla y una pantalla brillante acompañado de una musiquita como para bailar y luego hacia atrás y recordar entonces una tarde al otro lado del mar invadida por su voz , pasmada y casi muda escuchándole hablar sobre la variedad de especies vegetales traídas del viejo mundo, y luego acá otra vez recordando que ahora soy yo en el viejo mundo intentando hacer un puente con palabras entre un recuerdo brumoso y esta escasa luz de invierno . Sometiendo el presente a lo ausente . Una goterilla en la cocina y sus manos tocando mi pelo.


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