30 mayo 2010

Día cinco. Terezín, el campo.



He oído   su voz  quebrada   que solloza recordando un  pasado fulminante . He sentido su tristeza  cerca, los resabios  de guerras pasadas , las evidencias de lugares y parajes inciertos donde la historia ha sido hecha . Una imagen vaga  e indefinida de unos profundos y agresivos ojos  azules me traen en un soplo  instantáneo  su taciturna voz,   recuerdo  de una franca y exhortada   confesión   de su pasado.
  
Aquella  noche tomé vino junto a ella. Junto a ella, no con ella. La noche oscura sentadas entre el matorral sucedió despacio . - Intenta recordarlo :  40.000 en Theresienstadt; 33.000 murieron allí, 88.000 deportados a campos de exterminio,  19.000 sobrevivieron en el gueto . De los que fueron deportados, sólo 3.000 sobrevivieron - En un viejo radio oímos  unas piezas de violín   interpretadas por su  abuelo , el sobreviviente.  Aparece en la melodía una voz animada,  es su hermano cantándole a  la muerte, ella dice que años después él ha muerto a causa de  un accidente ,  dice que la muerte se ha enamorado de su voz de hombre cazador  y que por haberle provocado  con tanta ferocidad  y bravura se lo ha tragado entero .

“El infierno es un lugar divertido, el cielo es aburrido y limpio” .  En el infierno ahora canta su hermano .
 Su voz tiembla . 

Ahora solo puedo oír esta selección de agonizante música, al fondo su hermano cantando en checo .  Ella se ha parado a bailar. Yo me voto de cara contra la noche y veo el cielo. La veo también a ella bailar. Ella baila como en el infierno

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